Fernando Durao. Ceramista Argentino.
Mi nombre es Fernando Durao y soy un ceramista argentino que reside en la provincia de Buenos Aires. Alfarero de oficio hace mas de 30 años. Te invito a leer algo de mi historia en el arte ceramico.

Formas puras y cerámica de autor en Buenos Aires
Detrás de cada pieza que hago en el torno, habita un compromiso silencioso con el oficio y la calidad. Desde hace 35 años trabajo haciendo cerámica de autor con un criterio que no ha cambiado: que el trabajo hecho a mano, no es dejar los detalles al azar. Que el oficio y la búsqueda de la forma, debe tener la rigurosidad del oficio y la experiencia para una artesanía de calidad.
1990 — El comienzo
Desde el día que vi en una exposición de arte cerámico una demostración de un alfarero de oficio, y vi lo que se podía hacer en un torno alfarero, supe que quería dedicarme al oficio alfarero.
El tiempo me demostró que no era tan simple como saber que me gustaba la alfarería: sino que iba a tener que aprender muchas otras cosas además de la técnica. Pero esto es muy largo de explicar y prefiero dejarlo para las charlas largas con quienes les interese mi mirada.
1996 – 2012 — El trabajo de fondo
Durante más de quince años diseñé y produje vajilla artesanal para algunas de las casas de decoración más importantes del país: Laura O., Casa Chic y una extensa red de tiendas de decoración de todo el país que eligieron mi trabajo para sus colecciones.
Fue una época de producción intensa y de aprendizaje profundo. También fue una época en la que mi nombre no aparecía en las piezas — era una condición del trabajo con esas marcas. Las vajillas circulaban con el nombre de ellos. El oficio era mío, la firma no.
Ese período me enseñó todo sobre la excelencia técnica en cerámica artesanal. Y también me enseñó el valor de la autoría.
2015 – 2022 — La transmisión del oficio
De manera intermitente durante esos años, di clases de alfarería. Enseñar el torno es una de las formas más exigentes de entender lo que uno sabe — obliga a descomponer cada gesto, cada presión, cada decisión que con los años se vuelve automática.
Esas clases afinaron mi mirada sobre el proceso. Y confirmaron algo que ya sabía: que el torno alfarero es un oficio que no se aprende rápido ni se puede fingir.

2022 — Las colecciones propias
A partir de 2022 tomé una decisión que cambió el rumbo del trabajo: dedicarme exclusivamente a producciones pequeñas, de ritmo lento, con mi nombre en cada pieza.
Nacieron así las colecciones Black, Quartz y Moradores — jarrones decorativos y esculturas de cerámica artesanal de gres cocidas a 1200°C, con esmaltes propios desarrollados a partir de años de experimentación con óxidos metálicos y fundentes específicos.
Cada pieza sale del torno a mano. Cada esmalte es una fórmula propia aplicada a pincel. Cada horneada produce resultados que no se repiten exactamente igual. Y cada pieza lleva mi firma.
Hoy Fontenla — una de las referencias más importantes del diseño de interiores en Argentina — comercializa mis obras. Y Hugo Di Marco, referente del interiorismo argentino, ha exhibido mis piezas en Casa FOA. Dos vínculos construidos desde el respeto al oficio y a la autoría, donde mi nombre siempre estuvo presente.
Presente — Investigación permanente
El trabajo no se detiene en las colecciones. Sigo investigando arcillas y esmaltes de manera continua — nuevas fórmulas, nuevas temperaturas, nuevas reacciones dentro del horno. La investigación es parte constitutiva del proceso, no un complemento.
La producción lenta no es una limitación. Es una elección. Me permite que cada pieza que sale del taller sea exactamente lo que tiene que ser — sin apuro, sin compromiso con la cantidad, sin resignar el criterio.
Eso es lo que significa hacer cerámica de autor en Buenos Aires hoy.

Podés seguir el pulso diario del taller en Instagram @alfareriadurao.
Y contemplar las colecciones disponibles en la tienda.
