Esculturas decorativas de cerámica de autor
Los **Moradores** no son jarrones. Son presencias.
Piezas de **cerámica de autor** que no necesitan contexto para funcionar. Se apoyan sobre una mesa o en un estante y organizan visualmente el espacio sin pedir permiso. De ahí el nombre: objetos que habitan.
Cada Morador nace en el torno alfarero del taller de Fernando Durao en Lanús, Buenos Aires. La forma surge del diálogo entre la mano y la arcilla de gres — sin moldes, sin formas predefinidas, sin repetición posible. Las paredes se abren o se cierran milímetro a milímetro hasta encontrar el equilibrio exacto entre masa y ligereza que define a cada pieza.
El esmalte es propio: desarrollado con óxidos metálicos y fundentes específicos, aplicado a mano con pincel. El acabado es satinado — no brilloso. Devuelve la luz de manera difusa, con una profundidad que cambia según el ángulo y el momento del día. La huella del pincel queda registrada en la superficie y se activa con la luz de manera diferente en cada zona.
La cocción a **1200°C** vitrifica la arcilla. El resultado es una pieza densa, impermeable y estructuralmente permanente. No se deteriora. No pierde vigencia. Envejece bien.
**Cada Morador es único.** Las variaciones de forma y esmalte que ocurren en el proceso artesanal hacen que no existan dos piezas iguales. Lo que en la producción industrial sería un defecto, aquí es la prueba de que algo real ocurrió en ese torno y en ese horno.
Pieza firmada por Fernando Durao. Incluye **certificado de autenticidad**.









